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Desde el bar La Paz, el joven director Bruno Stagnaro nos habla de la renovación que vive el cine argentino de los '90, de la mirada cotidiana sobre el país y su gente que llegó de la mano de la nueva e incipiente generación de cineastas locales.
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¿Filmar con bajo presupuesto resulta una barrera o puede convertirse en un estímulo?
Yo creo que está en la habilidad con que se diseñe el proyecto. Lo que pasaba en nuestra película Pizza, birra y faso era que tanto su temática como su enfoque visual se veían favorecidos por el grano en la pantalla, por la imagen sucia, casi como un registro documental. Eso iba de la mano con el bajo presupuesto. No creo que necesariamente el hecho de tener poca plata sea lo que te vaya a incentivar.
La situación socioeconómica del país, ¿sirve a tus propósitos en el cine?
Depende del trabajo que se esté encarando. La génesis de Pizza..., por ejemplo, está en la situación socioeconómica. De todas maneras, podría hacer cine sobre otras cosas. Sería un poco pobre de mi parte si sólo tratara el tema de lo dramático que resulta no tener con qué subsistir. A veces hay problemáticas que sin llegar a ese nivel de dramatismo siguen siendo muy potentes porque tienen que ver con los orígenes de la angustia humana y no con una circunstancia social puntual.
¿Para vos existe un cine con características locales?
En el nivel más superficial, creo que sí.
Es decir, en el lenguaje empleado, en los vínculos del personaje, en el tratamiento de cosas puntuales de un lugar determinado. En el nivel más profundo, creo que no. Las cosas son humanas o no lo son, y entonces, son universales o no.
¿Por qué surge con tanta fuerza esta generación de jóvenes cineastas?
En los '90 hubo una fuerte irrupción de las escuelas de cine y también de la cantidad de gente que se puso a estudiar sistemáticamente el tema de la realización y la estructura dramática. Muchos de ellos están haciendo películas ahora, entre los cuales me incluyo. Nos conocimos hace tiempo en este ámbito y creo que no por casualidad.
¿Cómo encarás tu filme a partir del que está observando?
Parto de la base de que me considero como un espectador medio. No creo que tenga un punto de vista demasiado alejado del que tiene el común de la gente. Creo que si a mí me gusta, le puede gustar al espectador promedio. De todos modos, me interesa proporcionar una lectura posible para todos. De ninguna manera reniego del lado popular que tiene el cine, porque me parece que es importante y porque es parte de los orígenes de esta industria.
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¿Es posible experimentar en el cine argentino?
Yo creo que sí. Hay películas que lo demuestran. En la medida en que uno no se repite, está experimentando, lo cual no es lo mismo que adoptar una actitud de hacer lo que se quiere por el hecho de estar experimentando. Hay películas que son muy diversas, incluso muy estéticas. En la misma línea que la nuestra está la película de Pablo (Trapero), Mundo Grúa. También están las de Rejtman (Rapado y Silvia Prieto) y Picado fino. Son visiones totalmente distintas, lo que demuestra que hay espacio para todas.
Tus personajes no hacen cuestionamientos políticos. ¿Es ésta una postura ideológica?
Hoy en día pienso que los personajes tienen que hacer lo que ellos quieran.
En el sentido de que si está dentro del propio universo del personaje que tenga una postura ideológica o un cuestionamiento político determinado, está bien. No quiere decir que yo como narrador tenga que ponerme por encima de la historia y de los personajes para contar mi punto de vista.
¿Qué es un actor para vos?
Un actor es quien lleva la acción, es quien traduce lo que está en el guión. Lo ideal es que sea una persona con una gran carga de experiencia de vida acumulada que inconscientemente le permita atesorar el misterio que tiene que tener todo personaje, como cada persona tiene en la vida real. Se percibe que hay otra cosa detrás de esa máscara, que hay misterio. Y eso es un buen actor.
¿Es difícil la co-dirección de situaciones en un filme?
No en la medida en que la génesis del proyecto sea compartida y se tenga en claro desde el comienzo qué es lo que se quiere hacer exactamente. Esto es un gran punto a favor. Después, en el momento de la realización siempre surgen inconvenientes.
¿Cuando hacías la película tenías la sensación de que sería para una generación en particular o para un público general?
Yo tenía la sensación de que, en principio, era una película que podía gustarle a la gente joven, por el tipo de lenguaje que empleaba y por los personajes. Pero después sucedió lo contrario. En general, el público que más la vio en cine fue de maduro para arriba.
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