LA HISTORIA DEL PRESTIGIOSO DISEÑADOR ALEMÁN, JAN TSCHICHOLD, PRESENTA LA AÚN HOY DISCUTIDA RELACIÓN QUE ENTABLARON LAS FERVIENTES CONSIGNAS UNIVERSALISTAS DEL MOVIMIENTO MODERNO Y SUS LIGADURAS CON LAS IDEOLOGÍAS TOTALITARIAS.
Podríamos afirmar que la historia de Jan Tschichold es la historia de los avatares ideológicos del siglo xx. Si hay algo de lo que este siglo no ha quedado exento es de la polémica entre la tradición y lo que se denomina moderno.
En este sentido, el tipógrafo alemán representa uno de los mayores paradigmas dentro de la historia de la comunicación gráfica. Su obra es inseparable de la crisis de los grandes ideales que caracteriza a la cultura alemana y asiste al hundimiento de los valores e instituciones de la sociedad liberal.
En una conferencia dictada en el Type Director's Club, en 1959, Tschichold declara: «Con el tiempo, los asuntos tipográficos adoptaron para mí un aspecto muy diferente y, para mi mayor asombro, detecté sorprendentes paralelismos entre las enseñanzas de Die Neue Typographie con el nacionalsocialismo y el fascismo. Las similitudes obvias consisten en la despiadada restricción de los tipos, que tiene un paralelismo con el Gleichschaltung (alineamiento político) de Goebbels y el ordenamiento casi militarista de las líneas. Y dado que no quería sentirme culpable de propagar las mismas ideas de los que me habían obligado a abandonar Alemania, me replanteé qué debe hacer un tipógrafo. ¿Qué tipos son buenos y cuáles son los más practicables?
Mi labor de guía de los compositores de las oficinas de una gran imprenta de Basilea me enseñó mucho sobre 'lo practicable'. La buena tipografía tiene que ser perfectamente legible y, como tal, resultado de un proyecto inteligente. Los tipos clásicos, como Garamond, Janson, Baskerville y Bell, son sin duda los más legibles. Los tipos sans serif son adecuados para ciertos casos de énfasis, pero se están utilizando hasta el abuso».