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  espacio Jean François Porchez
Jean François Porchez
 

Parisine, una tipografía para el Métro de París

Tipografía

Desde su construcción, en 1900, el Métro ha sido pionero en desarrollar dispositivos de comunicación para optimizar sus redes de conexión. La etapa de industrialización que siguió a la Segunda Guerra Mundial favoreció la extensión de sus líneas y, a principios de 1970, la señalética fue central bajo el cuidado de Adrian Frutiger. Como parte de esta evolución, Parisine inicia una nueva etapa en las tipografías para el Metro. Con características únicas para la señalización, supera los estadios anteriores y transita el camino de vanguardia de aquellos primeros años.

 

 

Existen dos enfoques habituales para diseñar tipografías. El primero consiste en diseñar una nueva tipografía según el gusto personal, siguiendo reglas y restricciones propias, y distribuirla a través de un distribuidor de tipos o en forma directa. El segundo es trabajar por encargo para un cliente. Esta situación brinda mayor seguridad financiera y la oportunidad de diseñar tipografías de acuerdo con instrucciones de diseño precisas, sugeridas por el cliente o determinadas por sus necesidades. Es difícil concebir las consideraciones técnicas, históricas o de diseño cuando se desarrolla una tipografía para uso personal.

Diferencias
Después de haber diseñado tipografías para periódicos, elaborar una tipografía para la señalización, para un medio que no fuese el papel, parecía un desafío interesante. A diferencia de las tipografías diseñadas para ser utilizadas en tamaños pequeños, en papeles de mala calidad o impresión deficiente, factores que obligan al diseñador a reforzar determinadas partes de las letras, los caracteres de las tipografías para la señalización deben presentar formas claras y mínimas. Se necesita pureza de expresión.

Las tipografías renacentistas diseñadas para libros siguen siendo el arquetipo para la mayoría de las fuentes cuyo medio final es el papel. La pureza de las inscripciones romanas y griegas, por el contrario, se considera históricamente apropiada para la señalización. Las contraformas abiertas, las proporciones y la simplicidad de las mayúsculas griegas son esenciales al diseñar tipografías para inscripciones monumentales.

Instrucciones de diseño
La forma en la que comenzó el Métro en Francia tuvo una fuerte influencia en la señalización de las estaciones. En sus comienzos, varias empresas comerciales operaban las distintas líneas y ésta es una de las razones por las cuales las inscripciones variaban tanto entre sí, desde placas de metal esmaltadas hasta grandes placas de cerámica con el nombre de la parada. Para la señalización de gran tamaño por lo general se utilizaba el palo seco, y en los vagones se pintaban las letras en un estilo compatible con el diseño de los vagones. Al principio se utilizaron formas art nouveau. En ese momento, los trabajadores ferroviarios realizaban manualmente la mayoría de los procesos del transporte, desde la venta de pasajes individuales hasta el cierre de las puertas semiautomáticas. Más adelante, la red nacional de ferrocarriles, la RATP, asumió el control.

Sin embargo, recién en la década de 1960 la RATP tomó en consideración la cuestión de la señalización. Después de la Segunda Guerra Mundial, durante el período de la gran prosperidad industrial y la automatización, la red se extendió a los suburbios y la señalización se convirtió en un elemento clave. Lo mismo ocurrió con los autobuses. La mayoría de los carteles en ambos lados de los autobuses eran pintados por letristas, siempre en mayúsculas y en diferentes palos secos condensados. Este uso en los autobuses continuó hasta fines de la década de 1970, cuando se lo reemplazó por la tipografía Helvetica. […]

Más información en página 08, tipoGráfica 64

Parisine Office
  Primer uso generalizado de la Parisine
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