Extracto de nota
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La información es esencial Brindar información sobre los medicamentos no es una actividad nueva. Hace ya varios siglos que los farmacéuticos ofrecen etiquetas para cajas de píldoras (figura 1). Históricamente, siempre se ha percibido que la información contenida en los envases de medicamentos es difícil de comprender para los pacientes. Por cierto, el lenguaje de los médicos y los farmacéuticos estuvo destinado sólo a una audiencia idónea, y por ello todavía hoy se prefiere el uso del latín o de la terminología latinizada en la jerga profesional. Sólo hace muy poco tiempo, en 1991, la profesión médica reconoció oficialmente, en una declaración llamada The Toronto consensus statement, que la comunicación está directamente vinculada con los resultados para la salud de los pacientes. La Comisión conjunta para la atención de la salud de los Estados Unidos afirma que los pacientes bien informados permanecen menos tiempo en el hospital, sufren menos las complicaciones y el estrés causado por el tratamiento y están más satisfechos con el cuidado que se les brinda. Otro efecto positivo que conlleva la buena información es que los pacientes hacen más preguntas y que la calidad de éstas es superior. También se ha demostrado que se sienten más satisfechos cuando manejan más conocimientos acerca de los medicamentos que consumen. Los posibles efectos negativos de brindar información a los pacientes, como el aumento del uso inadecuado de remedios o de la cantidad de efectos secundarios mencionados, no parecen producirse en la práctica. […] Más información en página 22, tipoGráfica 64 |