Extracto de nota
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Es posible que en las culturas de habla hispana se conozca a Eric Gill sobre todo por su tipografía Gill Sans, una familia de palo seco con tendencia humanística que tuvo muy buena acogida en el Reino Unido desde su aparición en 1928. Sin embargo, Gill fue una figura polifacética: en sus comienzos fue calígrafo y cincelador de letras, pero llegó a trabajar también como escultor, grabador en madera, diseñador de tipos y asiduo ensayista. Se lo podría considerar miembro de la segunda generación del movimiento Arts and Crafts en Inglaterra y, de hecho, Un ensayo sobre tipografía debería leerse teniendo en cuenta ese detalle. Su obsesión respecto del cometido del artesano en una sociedad industrial debe analizarse a la luz de ese contexto tan típicamente inglés. En efecto, Gill fue esa famosa criatura, el modelo del británico excéntrico, empeñado en luchar contra las modas de la época desde los márgenes de la sociedad. Eric Gill (pronunciado "Guil" en español) nació en 1882 en Brighton, ciudad de la costa sur de Inglaterra, en el seno de una familia de tradición misionera. Su padre era pastor de una secta poco conocida del metodismo calvinista que más tarde reingresó a la Iglesia anglicana, pese a lo cual aquella etapa de disensión religiosa que había rodeado la infancia de Gill dejase, como es evidente, una profunda huella en su personalidad. Se convirtió al catolicismo en 1913 (a los 31 años), decisión que lo convierte en un caso singular en el contexto inglés. Su perpetua reflexión acerca de la moralidad y, concretamente, de la moralidad del trabajo en la sociedad, impregna Un ensayo sobre tipografía y todos sus otros escritos. Solía clamar contra la era industrial y señalaba que el origen de su antipatía hacia la sociedad capitalista moderna se remontaba a su niñez. En su autobiografía relata que un buen día un horno de su barrio empezó a anunciar "pan hecho a máquina" y cómo luego resultó que en una barra de aquel pan apareció una vez un escarabajo. El suceso se interpretó como el castigo divino que esperaba a quien de tal modo "profanase las artes domésticas". La iniciación de Gill en el oficio de la producción de caracteres tuvo lugar en el momento en que se inscribió en la Escuela Central de Artes y Oficios de Londres para aprender caligrafía en las clases de Edward Johnston, el escocés de personalidad ascética que devolvió la vida a la caligrafía clásica. Como estudiante, Gill mantuvo una relación muy estrecha con su profesor, a quien después recordaría con estas palabras: "Y yo me enamoré de Edward Johnston, y sentía que temblaba todo al pensar que lo iba a ver". Ambos llegaron incluso a vivir bajo el mismo techo desde 1902 hasta 1904, año en el que Gill se casó. Gill, que también había aprendido mampostería y grabado en piedra en la Escuela Central, redactó un apéndice sobre "Inscripciones en piedra" para el célebre manual de Johnston Writing & Illuminating, & Lettering (1906). Tan estrecha era aquella relación que la familia de Johnston se mudó a Ditchling, localidad inglesa del condado de Sussex adonde Gill y su familia habían ido a vivir en 1907 y en la que habían fundado una comunidad de artesanos. En esta convivencia se basa la opinión generalizada según la cual Gill participó, en mayor o menor medida, en el trascendental diseño de los caracteres de palo seco realizado por Johnston para la identidad visual del metro de Londres (1916). No se sabe con certeza de qué modo intervino, pero debió ser lo suficientemente significativo como para que se hiciera acreedor al diez por ciento de los honorarios que percibió Johnston por la tarea. Gill reconoció más adelante que la palo seco del metro de Londres había sido una precursora de su Gill Sans. […] Más información en página 08, tipoGráfica 65 |
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