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editorial

Pestes, plagas, votos, gentes       
Zalma Jalluf

1. Alguna vez fueron los diluvios, las pestes sin remedio, los genocidios que cundieron como plagas; todas estas tragedias se amontonaron junto con las urgencias del hambre y el analfabetismo para caracterizar nuestro civilizado y principiante siglo.

Todas las variables de la miseria humana se basan en la creencia, más que nunca expuesta y descubierta, que supone la desigualdad entre los hombres. Los medios de comunicación de nuestro tiempo han asumido la defensa de este principio como su propia batalla. Cotidianamente avisan y reiteran la idea de que la muerte (y por lo tanto, la vida) en África, India o Sebrénika, es menos importante que en Londres o Madrid. La contemporaneidad nunca fue tan oscura y medieval.

2. Hay dos posibilidades. La una sospecha que el sistema político-corporativo se ha fusionado con los medios en una única voz, que así ha dejado de representar a las ciudadanas conciencias. La otra, más cruda y real, plantea que los unos manipulan, condescendientes, la opinión colectiva y los otros aceptan complacientes, como espectadores ante teatros ajenos. Así, el colectivo humano con acceso a los medios se ha convertido en el gran medio de replicación y sustento de los medios, un parlante que grita o calla, o se emociona con el hambre ajena y distante, de acuerdo con el impulso de la programación televisiva.

3. No se puede combatir al hambre como a una epidemia; sólo se puede luchar contra las causas que la originan. No se puede atacar la desigualdad entre los hombres, protestar contra la pobreza, la injusticia y la guerra y, a la vez, sostener con votos a los gobiernos y sistemas que las generan. Elegir gobernantes contrarios a las ideas que defendemos es un acto de inmoralidad participativa y siniestra hipocresía que cunde como nueva plaga entre las naciones más desarrolladas del planeta. La Argentina programa nuevas elecciones gubernamentales que hablarán, más que nunca, no de la calidad de sus dirigentes, sino de los valores morales de los ciudadanos de esta periferia.