Extracto de nota
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Mucho se ha hablado en los últimos años sobre la posible muerte del afiche como medio de participación social y soporte de expresión ideológica y cultural. En las décadas posteriores al Mayo francés (1968) –donde el afiche fue el centro semántico de la revuelta– se crearon alrededor del planeta numerosas y reconocidas bienales y concursos internacionales que premian logros y a la vez mantienen viva la práctica del lenguaje gráfico propio del afiche cultural, político y social. La crítica, en todo caso, se centra en si, por este camino, el afiche se convertirá con el tiempo en una pieza destinada sólo a los museos. Como contracara de esta perspectiva existen algunos ejemplos alentadores: los afiches que acompañaron la primera protesta antiglobalización en Seattle, las piezas de David Tartakover contra el conflicto palestino-israelí o la convocatoria internacional que repudió, con imágenes, la declaración de la guerra a Irak. La muestra Malvenido Bush, exhibida entre el 3 y el 12 de noviembre en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA, retoma, de alguna manera, la historia desde el año 1969, cuando miembros de la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos (entre ellos Ricardo Carpani, Juan Carlos Castagnino, Diana Dowek y León Ferrari) expusieron Malvenido Mister Rockefeller, desafiando la censura impuesta por la dictadura de Onganía. La exposición fue clausurada la misma noche de la inauguración. Además del merecido homenaje a su antecesora, más de treinta años después, la nueva exposición volvió a validar el formato ante la necesidad espontánea y colectiva de repudiar la reciente visita de George W. Bush a la Argentina. A distintas cátedras de la carrera de Diseño Gráfico de la UBA –como la que dicta Alfredo Saavedra, quien tuvo a su cargo el diseño y el montaje– se sumaron reconocidos artistas plásticos y diseñadores como Sergio Manela, Mariano Losi, Rep, Diana Dowek o León Ferrari, y también colectivos como El Fantasma de Heredia, Bs As Stencil, Doma y Zona de Obras, y el afichista francés Alain Le Quernec. La acción también develó nuevos referentes, dotados de talento, habilidad y experiencia en el manejo de lenguajes visuales propios del afiche de protesta, con enfoques críticos y una renovada iconografía de lo inmediato, tan variada como las 108 piezas expuestas. Más información en página 32, tipoGráfica 69 |