Tipografía
El silabario del rey Njoya
El rey Njoya de Camerún le pidió a su pueblo que dibujara objetos y les pusiera nombre. Estos dibujos fueron la base de su más lograda invención: una escritura pictoideográfica que durante su reinado evolucionó hasta convertirse en un sistema fonético. Pero en los años treinta la valiosa empresa cultural se vio interrumpida por ser una amenaza para el imperio francés.
En 1896, en el período durante el cual Alemania colonizó Camerún, el rey Ibrahim Njoya, del reino de Bamum, dedicó enormes esfuerzos a elaborar un sistema de escritura. No sólo inventó tal sistema a los 25 años, sino que además dejó una inmensa colección de manuscritos que describían la historia de su pueblo. Recopiló una farmacopea, diseñó un calendario, dibujó mapas de su reino, conservó documentos administrativos y códigos jurídicos y escribió un libro similar al Kama Sutra, siempre utilizando la escritura Shü-mom que había inventado. También reunió una gran colección de dibujos, que todavía se encuentra en el museo que fundó para preservar el patrimonio de su pueblo.
Creó este legado junto con un grupo de dignatarios elegidos por su inteligencia y su talento artístico, y contó especialmente con la ayuda de su primo Ibrahim Njoya, un artista talentoso y prolífico; el resultado de los esfuerzos del monarca fue una gran colección artística e innumerables documentos. Como estudioso de los alfabetos y de la historia de África, profundicé en la historia de Ibrahim Njoya, un verdadero hombre del Renacimiento.
Estos logros constituían una amenaza para el imperio francés, y poco después de que el rey hubiera construido un palacio magnífico y escuelas para su pueblo, los franceses tomaron el control de Camerún, destruyeron la imprenta que había establecido y sus bibliotecas, y quemaron muchos de los libros que había escrito. Los soldados arrojaron a la calle objetos sagrados de Bamum. Por último, en 1931, fue exiliado a Yaoundé, la ciudad capital, donde murió en 1933. Con el correr de los años, el hijo de Njoya y su heredero, Seidou Njimoluh, trabajaron discretamente para conservar su legado.
Cuando Camerún se independizó de Francia, en 1960, el rey Njimoluh reunió los objetos que no habían sido destruidos y los envió al museo de su padre para que se mantuviesen a salvo. Njimoluh reinó desde 1933 hasta 1992. Actualmente su hijo, el sultán El Hadj Ibrahim Mbombo Njoya, continúa vigilando el legado de Bamum, aunque carece del poder político que la dinastía tenía antes de la llegada de los europeos. […]
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